Al dolor de perder a un ser querido, una familia tuvo que soportar la tortura de una serie de trámites y barreras de acceso a un servicio funerario que nunca llegó a pesar de haber estado pagando por el mismo, todo porque la persona que murió era sospechosa de COVID-19. Al final resultó que él era negativo.
La historia
Los hechos se registraron en la clínica María Josefa Canelones de Tunja, en donde falleció José Dotor Alvarado en la madrugada del domingo 9 de agosto. Según mencionan sus familiares él presentó algunos síntomas similares al COVID-19 por lo cual fue catalogado como sospechoso de portar el virus y al morir aún no se conocía si en realidad estaba contagiado.
«Sin embargo, había que manejar los protocolos de la pandemia. Yo llamé a avisar de la defunción a la empresa Coorserpark en Bogotá, que es a la que le estoy pagando por el servicio, y ellos me dijeron que correspondía a Capillas de la Fe en Tunja el servicio. Iniciamos los trámites pero nos encontramos solo con barreras de acceso», dijo Yuber Dotor, hijo del hoy fallecido.
En su relato Dotor asegura que la funeraria les indicó que solo prestarían el servicio si se realizaba cremación y sin traslado del cuerpo a lo cual sus familiares se negaron. «Nosotros no queríamos ese final para mi papá, no estamos de acuerdo y la secretaría de Salud de Boyacá autorizó que fuera una inhumación. Hicimos todos los trámites pertinentes e incluso contamos con el padre de Motavita para que recibiera el cuerpo y procediera a la cristiana sepultura, pero con la empresa a la que le llevo pagando por un buen tiempo no se pudo hacer nada».
Teniendo en cuenta las circunstancias señaladas, Yuber tuvo que pagar el servicio a otra empresa que sí trasladó a su padre a su municipio de origen y permitió la inhumación el lunes entrada la noche y bajo los protocolos de bioseguridad establecidos.
En diálogo con Última Hora Noticias, la empresa que debía prestar el servicio advirtió que no lo hicieron porque «nos regimos en lo establecido por la secretaría de Salud de Boyacá. No podemos hacer traslados ni tampoco inhumaciones. No había ninguna autorización y no íbamos a incurrir en esas fallas cuando ya hemos hecho otros servicios bajo los parámetros de Ley».
Al final, lo más lamentable es que ya llegaron los resultados de la prueba realizada a don José y el resultado fue negativo para COVID-19.

