«Ocupación de reclusos, oriundos de otras ciudades del país en once cárceles de Boyacá, ha aumentado la delincuencia en la región, principalmente en la ciudad de Tunja con presencia de Bacrim e incremento en secuestros», es la denuncia que realiza el abogado Franshesco Ospina en el marco del impulso de una ley de cambio de política carcelaria.
El profesional sostiene que las cárceles de Boyacá sólo tienen un 24 % de población boyacense que no pone en riesgo la seguridad pero que los demás, quienes llegan de otras zonas del país, sí han afectado a Boyacá, porque las bacrim de otros departamentos se tomaronn las calles del departamento. No sólo son las personas que llegan con ellos sino también que no hay procesos de resocialización y cuando salen de las cárceles vuelven a delinquir», dice Ospina.
Agrega que la propuesta que han hecho tiene que ver también con que cada departamento del país atienda solamente a su población carcelaria de acuerdo con el lugar de origen. «Esto beneficiaria a Boyacá en gran medida pues tendríamos menos cárceles y podríamos atender mejor a esta población y así lo harían los demás».
De acuerdo con los argumentos del abogado, las estadísticas que soportan esta problemáticase plasman además en que para el año 2011 había un registro promedio de un secuestro por año en la región y ahora son 17 casos.
Franshesco Ospina espera que esta iniciativa tenga apoyo de la bancada Boyacense en el Congreso de la República para que sea una realidad en todo el país.
