Con 135 votos a favor y 22 en contra, en sexto debate de la Cámara de representantes fue aprobada la Ley Gilma Jiménez que busca la prisión perpetua para quienes cometan crímenes contra menores, una lucha que se había iniciado 13 años y hoy al fin ve avances.
Según Yohana Jiménez, hija de Gilma Jiménez, líder de la iniciativa, ahora el proceso estará en manos del Senado de la República pata que se tramite en los dos debates que faltan. “Nos quedan tan solo 35 días para lograr los dos debates que hacen falta, en este momento queda la responsabilidad en manos del Senado de la República, a quienes les hago un llamado para que le den celeridad al proyecto” dijo.
Agregó que, espera que allí los senadores tengan la misma voluntad política que demostraron tener los representantes a la Cámara.
Finalmente agradeció a los legisladores que le dijeron sí,»a la protección de los derechos de los niños».
Impunidad
Mientras esto ocurría, a Rafel Uribe Noguera, asesino de Yuliana Samboní, le rebajaron la pena por el atroz crimen.
Adriana Matiz, representante a la Cámara del Partido Conservador y presidenta de la Comisión Legal de Equidad de la Mujer, denunció este fin de semana que a Rafael Uribe Noguera, asesino de la niña Yuliana Samboní en un apartamento en Bogotá, le bajaron la condena por hacer “trabajos y otros motivos”.
La congresista, en medio de una sesión virtual, aseguró que “empezaron a otorgarle rebaja de pena a Rafael Uribe Noguera después de los delitos atroces que cometió”.
En Boyacá
Vale la pena recordar casos emblemáticos de esta región del país. En enero del año 2017 se conoció un aberrante hecho en el que una menor de 10 años fue víctima de abuso sexual por parte de un funcionario del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, en hechos ocurridos en el municipio de Sutamarchán.
El traumático proceso judicial incluyó servicios religiosos y jurídicos que presionaban la liberación del responsable, revictimización de la niña que fue interrogada una y otra vez sobre los hechos, y hasta amenazas en contra de la familia que pedía justicia.
En mayo de 2018 el sujeto fue condenado pero la niña y su familia fueron perseguidas y señaladas por la comunidad, «pese a que la pena no superaría los 15 años de prisión y que no es suficiente para lo que nos hizo», menciona la madre de la pequeña.
Asesinatos

Tres casos han conmovido en diferentes momentos a los boyacenses por la crueldad en la que se desarrollaron y por ser unos menores indefensos las víctimas de los mismos. Tres menores fueron asesinados y sus familias aún no se recuperan de la tragedia, donde la justicia ha sido lenta y la sociedad sigue casi sin inmutarse ante los mismos.
Andrea Marcela García
El 6 de octubre de 2012 fue la fecha que conmovió a un país entero por el atroz crimen cometido contra la pequeña Andrea Marcela García, de 12 años de edad. Su cuerpo sin vida y con rastros de tortura fue hallado a la vera de la carretera que conduce de Tunja a Villa de Leyva.
Sus padres, que no han descansado en pedir justicia frente al caso, aseguran que siguen sin obtener respuestas respecto al proceso de investigación, incluso señalan que no han recibido reportes por parte de los entes encargados de la misma.
“Ha sido muy difícil para todos. Al principio dijeron que los responsables estaban entre nosotros, nos señalaron cuando lo único que me ha importado desde el principio es saber quién mató a mi hija”, son algunas de las palabras del papá de Andrea, Enfelberto García.
Los cuestionamientos frente a las demoras y falta de efectividad de las autoridades han ido y vuelto desde la comunidad en general hasta diputados, gobernadores, alcaldes, entre otros, pero los cortos avances conocidos se reducen a unos retratos hablados de los posibles responsables.
- El informe fiscal
Para agosto de 2015, tres años después de la tragedia, la Fiscalía presentó un informe de 21 hipótesis y dos rostros de los presuntos asesinos. De acuerdo con Gladys Medina, quien para ese entonces era la directora Seccional de Fiscalías de Boyacá, la reconstrucción de los retratos hablados se logró gracias a un trabajo investigativo que ha manejado 21 hipótesis, 40 informes periciales, 24 entrevistas, ocho allanamientos y pesquisas en el lugar de los hechos y otros sectores que han aportado material probatorio. “Según los rasgos físicos, se trata de personas del interior y se descarta que sean personas de otras zonas del país”.
Sus familiares, conocidos los retratos, aseguraron que no los asociaban con nadie y pidieron que con los mismos se agilizara la captura, la cual a la fecha no ha llegado.
En el proceso de investigación, según Medina, también se logró la reconstrucción de una maleta marca ‘Tornado’, de color azul con negro, aparentemente, donde habría sido incinerada la menor. “Es una marca poco común en Boyacá, más bien se ha conocido que es de Medellín, por eso necesitamos que la comunidad colabore y nos aporte información”, dijo la funcionaria.
Por información que contribuya a la búsqueda y captura de los homicidas, la Policía Nacional mantiene el ofrecimiento de 20 millones de pesos de recompensa.
Hasta el momento el caso sigue en impunidad absoluta.
Ángela Lucía Sánchez
El 26 de junio de 2017, Nobsa se estremeció con la lamentable noticia del asesinato contra Ángela Lucía Sánchez, de 13 años de edad. La pequeña sufrió 14 lesiones con arma blanca por lo que fue trasladada de urgencia al hospital de Duitama, en donde falleció a pesar del esfuerzo de los médicos.
La menor se encontraba de vacaciones en la casa de sus abuelos y fue descubierta herida en la madrugada en la vereda Caleras del municipio de Nobsa.
Conocido el crimen, el Comando de Policía de Boyacá desplegó operativos para esclarecer el hecho lo que llevó a 51 diligencias judiciales, tareas especiales para tener investigadores exclusivos y fiscales de apoyo para poder avanzar en la investigación.
Luego de entrevistas judiciales, labores de verificación y de campo, una fuente humana manifestó que el posible autor del homicidio era un vecino de la víctima, información que permitió fundamentar y motivar la expedición por parte de la Fiscalía de la orden de registro y allanamiento, la cual se materializó y gracias a la intervención del grupo de criminalista de la seccional bajo la aplicación de luces forenses y reactivos Blue Star, se logró recolectar prendas de vestir con rastros de sangre y fluidos.
Una vez obtenido el resultado positivo, se coordinó el traslado de dicha muestra al laboratorio de genética forense, realizando el cruce genético entre dicha muestra y la sangre de la víctima, obteniendo como resultado que la sangre encontrada en una de las prendas de vestir recolectada en la diligencia de allanamiento contenía el perfil genético de la sangre Ángela Lucía.
El 15 de agosto de 2017 en la vereda La Escalera, sector las minas del municipio de Nobsa, se materializó la captura de Wilmer Fabián Cubides Macías a quien tuvieron que notificarle la captura e imputación de cargos a través del lenguaje de señas, teniendo en cuenta que el capturado es una persona sordo muda.
En diciembre del año anterior, el presunto homicida fue cobijado con la medida de casa por cárcel por un supuesto vencimiento de términos. Actualmente reside cerca de la casa de la mamá de la pequeña lo que ha sido calificado como injusto por grupos defensores de derechos humanos que siguen exigiendo justicia.
Ómar Alexánder Mora
Branca Irene Aricapa, de 37 años, sería la responsable de asesinar a sangre fría a su hijo de 4 años Ómar Alexánder Mora. El crimen tuvo lugar en Puerto Boyacá el 4 de mayo de 2018.
Los celos de Aricapa hacia su pareja Omar Leonardo Mora serían la razón del terrible crimen. La mujer, que se salvó de ser linchada, habría intentado suicidarse pero las heridas que sufrió en los brazos fueron atendidas en el centro hospitalario del municipio. Luego de eso fue detenida, permaneció bajo custodia de la Policía y posteriormente fue enviada a centro carcelario.
De acuerdo con lo conocido hasta el momento, la desalmada madre y su defensa alegaron problemas mentales con el fin de buscar hospitalización en casa de reposo y no en centro carcelario.
El padre
Omar Leonardo Mora, padre del menor, es un hombre de pocas palabras que ha tenido que vivir a lado de su otro hijo de 14 años la pérdida de su pequeño.
“Yo no quiero saber nada de ella, uno no sabe, no entiende la razón de lo que hizo. Espero obviamente una condena de muchos años por el vil asesinato”, dijo el ciudadano en diálogo con Energía Positiva.
Finalizó diciendo que pese a la solidaridad de la comunidad, hoy día vive su tragedia con el agravante de no tener trabajo con qué mantener a su otro menor.
