A lo largo de este mes de septiembre los campesinos de Toca Boyacá han padecido un fenómeno climático que no se esperaba, tres fuertes heladas consecutivas y una más pasados seis o siete días, arrasaron los cultivos de maíz, arveja, fresas, entre otros.
Segundo Crisanto Ochoa, alcalde de la localidad dialogó con Última Hora Noticias y manifestó: “Aquí en Toca septiembre ha sido de bastante aire, heladas, un clima totalmente cambiado. Muchísimo sol desde las diez de la mañana hacia las tres o cuatro de la tarde. Luego aire y esto reseca mucho la tierra, acaba los cultivos y las pasturas, pero sobre todo el hielo, el hielo arrasa con los cultivos”.
La economía de esta región del departamento es eminentemente agrícola como lo afirmó Ochoa: “nosotros vivimos aquí de la agricultura, de la ganadería. Aquí se cultiva papa, cebada, trigo, maíz y arveja (…) para el agricultor independiente, para el pequeño agricultor el si es el que lleva del bulto (…) para ir a pagarle a las entidades financieras donde tienen sus créditos, al banco Agrario, al banco de Colombia, de Davivienda, que son a los que acuden nuestros productores para obtener créditos. Y bueno vienen momentos como este y los dejan más pobres de lo que estaban”.
Pero no solamente el municipio se verá afectado por la falta de alimentos, también el centro del departamento de Boyacá, Tunja, Bucaramanga, La Costa y Bogotá, teniendo en cuenta que de la localidad salen a diario en promedio de 115 a 120 camiones cargados de papa, cebolla, ganado, leche y sus derivados y hortalizas .
Sumado a las heladas en alcalde advierte de otra amenaza para el municipio, la expansión de la frontera agrícola hacia el Páramo de Cortadera: “el agricultor es muy dado, por esta época precisamente, a subir unos metricos, a correr la cerca hasta dos metros. En términos, sociales, en términos ambientales implica muchas pérdidas. Para el agricultor no es que le implique demasiada utilidad”.
Y para ganar terreno, indica el mandatario, “organizan quemas, incendios, para poder expandir la frontera agropecuaria y decir que fue una mano mágica que nadie sabe qué pasó. El que tiene que venir a apagarlo es el municipio mientras los que aquí se benefician del agua nunca colaboran» finalizó Ochoa.
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