En el marco de la vigilancia que se adelanta en salud pública en Boyacá, la violencia intrafamiliar, de pareja y sexual preocupan a las autoridades departamentales , por cuanto si bien las cifras son estables, se registran denuncias en el marco del aislamiento que dejan en evidencia que las casas no representan entornos seguros.
Según Martín Barrera, referente de salud mental de la secretaría de Salud de Boyacá, las cifras de 2020 comparadas con las de 2019 se mantienen estables e incluso tienden a la baja pero resultan inquietantes porque teniendo en cuenta que gran parte de la población está en su residencia debieran estar en condiciones más seguras.
«Para violencia de pareja en las primeras tres semanas registramos una tendencia de cifras estables, pero hace un mes y medio las cifras empezaron a aumentar y estamos en un promedio de 170 casos mensuales», dijo el funcionario a UHN.
En cuanto a los casos de violencia sexual, la mayor parte de las víctimas son niños, niñas y adolescentes, el 50 % de los casos son en hogares y este año ya hay un registro de 212 casos. «Sin embargo, puede haber un sub-registro porque sobre todo en el área rural es una situación que se normaliza, si a mi vecino o a mi familiar le ocurrió, puede que a mí también y por ello no acuden a la denuncia. Pero nos aterra lo que sucede porque del total de denuncias el 80% corresponden a niñas entre los 8 y 12 años de edad».
Barrera asegura que gracias a la aprobación de la Política Pública de Salud Mental y la articulación que se viene adelantando entre Gobernación y alcaldías se espera que se puedan generar canales de prevención, seguimiento, atención y reducción de cifras.
