Es la pregunta que se hacen los padres de familia y los estudiantes que hacen parte de la Escuela de Música de la gobernación de Boyacá y del convenio con el Colegio de Boyacá. Sin embargo, hasta ahora no hay respuesta, ni por parte de la institución educativa y mucho menos del ente gubernamental.
“No nos prestan atención, no sabemos cómo han contratado profesores, no sabemos nada, estamos perdidos, estamos sin respuesta, no sabemos a quién más preguntar porque nadie nos contesta” dice doña Myriam Castillo Duarte, madre de estudiantes perjudicados por la situación.
De acuerdo con las denuncias, la escuela y específicamente el convenio con el Colegio de Boyacá en Tunja, debía comenzar actividades en el mes de febrero, paralelo a la actividad académica de los estudiantes, pero solo hasta mediados de marzo recibieron apenas dos clases y ahí terminó todo.
Otra preocupación que tienen los estudiantes del convenio, es que más allá de ver truncado su proceso de aprendizaje musical, es que las clases de la escuela generan notas para su pensum académico y como no las están recibiendo hay inquietudes sobre lo que pueda pasar.
“Por ejemplo en el caso de los alumnos de grado once, tienen una materia Instrumental, una de formación coral y una de teoría e historia de la música. La pregunta es ¿qué pasa con esas asignaturas que no les están dictando? ¿Cómo van a sacar bachilleres si los niños reciben un diploma que dice ´Bachiller-técnico musical´? Pues no va a ser así, porque no se pueden inventar las notas”.
Ante esta situación y el silencio de la Secretaría de Cultura de Boyacá, los padres de familia se están organizando para tocar puertas ante el Ministerio de Educación en espera de un pronunciamiento oficial.
Auditorio José Mosser
Considerado como uno de los mejores recintos de Colombia para la interpretación de piezas musicales por sus características sonoras, hoy es un fiel ejemplo de la desidia y el abandono.
A cambio del sonido de la notas, ahora retumba el de las goteras que se filtran por entre las grietas, amenazando con derrumbar la estructura ante la inoperancia de los gobiernos de turno que poco o nada han hecho para recuperarla.
Incluso, por diferencias políticas, desconocimiento en la presentación de proyectos y falta de coordinación gubernamental, se perdieron cerca de 1500 millones de pesos que en su momento destinó el Ministerio de Cultura para recuperar el escenario.
Pese a todo, padres de familia, estudiantes de la escuela de música y gestores culturales de la región, esperan que la administración del hoy gobernador, Ramiro Barragán, atienda sus peticiones, recupere el escenario, y apoye a este sector tan olvidado, como se los prometió en algún momento de su campaña.
