Durante el tiempo de confinamiento implementado para contener la pandemia de COVID-19, se mostró un alarmante incremento de casos en la ya existente pandemia de violencia contra las mujeres.
De acuerdo con el observatorio de Feminicidios Colombia la violencia sexual y feminicida son las formas de maltrato que más ha crecido en Colombia durante pandemia. 508 feminicidios, el 52% con armas de fuego, principalmente en Antioquia y Valle del Cauca son las cifras que se registran para lo que va corrido de 2020. De estos casos, cinco corresponden al departamento de Boyacá.
Los huérfanos del feminicidio
El investigador y periodista, Yeiver Rivera, autor del libro Ni Una Más Ni Una Menos, la ruta al feminicidio, es un convencido de que el país debe avanzar no solo al castigo y prevención del delito, si no a proteger a las víctimas colaterales que este deja.
En abril de 2020, Cindy Vanessa Piña Oyola, de 22 años de edad, fue asesinada por su pareja en la ciudad de Neiva. Tres niños de 7, 4 y 2 años de edad quedaron huérfanos y desprotegidos. Oficialmente ninguna autoridad está obligada a responder por ellos.
Estos tres niños son solo un ejemplo de los cientos que hay en el país a la deriva, a la espera que el Estado legisle para ellos, que ese mismo Estado aplique el artículo 44 de la Constitución y defienda sus “Derechos fundamentales a la integridad física, la salud y la seguridad social, la alimentación equilibrada, (…) el cuidado y amor, la educación”.
“Cada año la cifra de niños y niñas que quedan en orfandad, como consecuencia de este delito, sigue aumentando en el país y el Estado está en mora de legislar para ellos. No podemos seguir diciendo que los niños son el futuro del mundo y que son los primeros que deben recibir atención y ayuda, cuando quienes han perdido a sus madres por la inanición del Estado y sus autoridades, ni siquiera se han identificado o son reconocidos como tal”, señala el periodista.
Y es que en Colombia, desde el año 2015, fecha en que se castiga el feminicidio como un delito autónomo establecido por la Ley 1761, hay más de 600 casos, no oficiales, de menores que han quedado en la orfandad total por el asesinato de su progenitora.
Según el Observatorio de Feminicidio de la Red de Política Criminal Sistémica «Extrema Ratio» UN de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia y basados en publicaciones de medios de comunicación y en el seguimiento realizado de manera artesanal a cada uno de los casos, en el país quedaron huérfanos niños, niñas y adolescentes así:
- 2015: 17
- 2016: 58
- 2017: 137
- 2018: 159
- 2019: 233
Asimismo, se pudo establecer que 71 de estos crímenes fueron cometidos frente a los hijos de la mujer asesinada. Del total de feminicidios registrados, 346 fueron perpetrados por parte de sus parejas o exparejas, lo que conlleva a señalar que estos 346 menores perdieron a sus dos progenitores.
“Suena doloroso, pero real, uno de ellos fue a la cárcel y el otro al cementerio. ¿Quién responde por la salud mental, educación, manutención y desarrollo de estos niños, niñas y adolescentes? Si el Estado no garantizó la vida de estas mujeres, es justo que haya una política pública que proteja y brinde atención a sus hijos”, dice Rivera Díaz, quien ha venido haciendo un llamado continúo para que haya una ley que proteja a los menores.
Boyacá
Según el Sivigila, en lo corrido del año en Boyacá se han notificado 2.582 casos sospechosos de violencia de género e intrafamiliar, el 68,7% por violencia física, el 15,8% por violencia sexual, el 8,9% por violencia psicológica y el 6,6% por negligencia y abandono.
El principal agresor generalmente es la pareja con un 46% de los casos de violencia física y un 44% de violencia psicológica. En la mayoría de casos de violencia sexual el agresor no tiene ningún parentesco con la víctima, aunque se identifica que en un 22% un familiar es el agresor; en la violencia por negligencia y abandono se identifica a la madre como principal agresor en el 53% de los casos y seguido de otro familiar en el 26% del total de casos.
UHN hizo un repaso por los grupos sociales en donde hoy se evidencian diferentes tipos de violencia a las que son sometidas mujeres boyacenses.
Periodistas: De acuerdo con la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género, Nodo Boyacá, acoso sexual, acoso laboral, violencia psicológica y ciberacoso son algunas de las violencias sufren las periodistas en Boyacá y que hoy se empiezan a conocer gracias a una investigación entre la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género y la Corporación Karisma.
«Hemos estado aplicando encuestas y actualmente adelantamos entrevistas a profundidad, con el fin de conocer lo que viene ocurriendo en la región. Lo que hasta el momento podemos concluir es que sí existe violencia al interior de las salas de redacción, que en tiempos de pandemia se ha trasladado a redes sociales y que en muchos casos se ha normalizado y es por ello que queremos hacerlo más visible», indicó Ángela Merchán, integrante de la Red.
Violencia institucional: De 167 casos atendidos este año por la Casa de la Mujer de la Uptc de Tunja por violencias de género, 67 tienen componente de violencia institucional, es decir las mujeres tuvieron barreras de acceso o se registraron anomalías en medio de los procesos de denuncia y búsqueda de apoyo por parte de la institucionalidad.
«En medio de las realidades actuales se han dado mayores dificultades de acceso a la justicia, por lo cual se puede decir que hay un subregistro de casos ya que no hubo atención adecuada a las violencias en el marco de la pandemia y las restricciones generadas por los entes gubernamentales. Sin embargo, es importante señalar que la virtualidad también ha facilitado el acercamiento de la Casa a muchas mujeres y en nuestro esfuerzo diario hemos podido atender a mujeres de todo el departamento además de generar diálogos cercanos a la distancia», dijo a UHN la directora de la Casa de la Mujer de la Uptc de Tunja, Astrid Castellanos Correcha.
Trabajadoras sexuales: Las trabajadoras sexuales hacen parte de grupos de mujeres más vulnerables en Boyacá por la exclusión social y la discriminación social e institucional que sufren.
«La violencia hacia ellas no es por su situación laboral, sino porque la sociedad y el Estado deciden aislarlas dejando de lado la atención necesaria que requieren por sus condiciones socioeconómicas. En pandemia su estabilidad de vida se complejizó mucho más por lo que hemos emitido mensajes de alerta y atención urgente a esta comunidad a la que nadie atiende», puntualizó Laura Zabala Ramírez, psicóloga de la Casa de la Mujer y quien dedica parte de su labor a la atención a esta población.
Juventud: Trabajar defendiendo a víctimas de violencia en el marco de la pandemia se ha convertido en un reto principalmente en el aseguramiento de mujeres buscando sitios en donde puedan alejarse de su agresor.
«El refugio a mujeres que deben convivir con su agresor, en tiempos de normalidad se dificulta generalmente por falta de espacios, pero en pandemia fue mucho más difícil pues existe temor de dar refugio en medio de los contagios. Pero con el paso también ha sido una oportunidad para hacer juntanza de mujeres jóvenes que atienden casos de violencias en todo el país y que han creado red de atención y protección para víctimas», explicó Kimberly Ochoa Araque, abogada de la Casa de la Mujer y directora de colectivo las Ramonas.
Mujeres trans: Si las mujeres heterosexuales sufren de violencias extremas, las mujeres trans son doblemente víctimas pues las agresiones que se dan en la mayoría de casos son por parte del Estado, según evidencias de denuncias e investigaciones adelantadas por colectivos sociales.
«Los policías, especialmente en Tunja y Duitama, son los principales agresores de las mujeres trans, esto relejado en 40 denuncias en el último año», manifestó Andra Hernández Martínez, integrante de Femidiversas y la Red Lgbti de Boyacá.
A denunciar
Para ello es importante que conozcan que hay líneas telefónicas habilitadas para brindarles ayuda como:
• Línea 155 Orientación e información.
• Línea 122 Fiscalía General de la Nación.
• Línea 141 del ICBF para reportar situaciones que afecten la vida e integridad de los niños.
• Línea 123 Policía Nacional
Algunas ideas para invitar a las personas a Unirse, a poner fin a las violencias contra las mujeres y las niñas.
• “Pinta de naranja sus redes sociales”
• Rechaza el acoso y violencia cibernética.
• Haz tu compromiso personal de rechazo a la violencia contra las mujeres y las niñas.
• Rechaza a través de tus redes sociales las violencias contra las mujeres y las niñas.
• Rechaza toda forma de estigma o discriminación en razón de la orientación sexual o la identidad de género.
• Compromete a no reproducir o compartir en tus redes sociales mensajes machistas, sexistas o que denigren a las mujeres o a poblaciones diversas.
• Conversa con tu familia y amigos sobre el impacto negativo de las violencias de género, particularmente contras las mujeres y las niñas, en ellas y en la comunidad.
• Edúcate sobre las causas y consecuencias de las violencias contra las mujeres y las niñas.
