A sus 91 años, víctima de una neumonía, el gran artista antioqueño Fernando Botero, abandonó este mundo.
Su obra caracterizada por figuras y objetos de tamaño desproporcionado, “los gordos”, como se conocían, enamoraron a colombianos y extranjeros y se convirtieron en “un símbolo patrio”.
El pintor y escultor nació en Medellín en 1932 , fue el segundo de los tres hijos de la pareja formada por David Botero Mejía y Flora Angulo de Botero. Aunque en su juventud estuvo durante un corto lapso de tiempo en la Academia de San Fernando en Madrid y en la de San Marcos en Florencia, se dice que su formación artística fue autodidacta.
A los 19 años viajó a Bogotá, donde presentó su primera exposición individual de acuarelas, gouaches, tintas y óleos en la Galería Leo Matiz.
Viajó a Europa, donde residió por espacio de cuatro años, principalmente en Madrid, Barcelona, París y Florencia. Aunque ingresó en las academias antes mencionadas, siguió formándose a base de leer, visitar museos y, sobre todo, pintar.
De nuevo en Colombia, Botero compartió el segundo premio y medalla de plata en el X Salón de Artistas Colombianos con Jorge Elías Triana y Alejandro Obregón. Su óleo Contrapunto fue alabado por los críticos unánimemente por su alegría contagiosa.
La camera degli sposi obtuvo el primer premio en el XI Salón Nacional celebrado en septiembre de 1958;
Hacia 1964, Fernando Botero hizo sus primeras incursiones en el campo escultórico con obras como Cabeza de obispo.
A partir de 1975, en Pietrasanta, se dedicaría a la escultura.
En 1977 expuso sus bronces por primera vez en el Grand Palais de París, y en el año siguiente en la Quinta Avenida de Nueva York, en Buenos Aires y en Madrid.
Convertido ya en uno de los artistas vivos más cotizados del mundo, Botero continuó alzando su voz en contra de la injusticia y de mantener su arte en línea con la realidad histórica y social. Así se evidenció en una de sus más recientes series pictóricas, la que realizó sobre las torturas cometidas por los marines en la cárcel iraquí de Abu Ghraib (2003), en el marco de la ocupación norteamericana de Iraq.
Horas antes de confirmarse el fallecimiento de Botero, se empezó a mostrar en Murcia España la exposición “Sensualidad y Melancolía”. Dicha muestra retrató su evolución artística a través de obras de diversas épocas que van desde los años 70 hasta las creaciones más recientes.
Paz en su tumba.
Datos tomados de: www.biografiasy vidas.com
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