Tal como ocurría en el tercer tercio de una faena taurina, en el que luego de la estocada el ejemplar se resistía a morir, el Congreso de la República debió recurrir a la puntilla, para acabar con la llamada “fiesta brava” en nuestro país.
En esta ocasión, los “puntilleros” de turno fueron los integrantes de la Cámara de Representantes, quienes en el “ruedo” de la Plenaria optaron por prohibir las corridas de toros en Colombia.
Pero la faena no fue nada fácil ya que sonaron “clarines” advirtiendo que el proyecto podía hundirse y en dos oportunidades el debate tuvo que ser aplazado.
Finalmente, hubo quorum en los “tendidos” de la Cámara y 93 de sus integrantes votaron para que las corridas en Colombia cuelguen definitivamente los “trastos”.
“Estamos muy contentos de lograr la aprobación en último debate de la Ley Antitaurina, que prohíbe una práctica que anteriormente se consideraba como una expresión cultural pero que hoy no reviste más que unas condiciones de tortura a unos seres sintientes”, manifestó el representante a la cámara por Boyacá, Pedro José Suárez Vacca, férreo defensor del proyecto.
La iniciativa, contempla la reconversión económica para acompañar a quienes hasta ahora derivaban su sustento de esta actividad, además del destino y manejo que van a tener los escenarios en los que se adelantaban las corridas de toros.
