Sigue a la baja la inflación en Colombia, con lo cual, Tunja ha podido recuperarse de el costo de vida tan alto que traíamos en meses anteriores. Incluso en la capital boyacense la inflación del mes anterior fue de 0.12%, mientras que a nivel Colombia es de 0.30%.
Cómo punto para resaltar se tiene el costo de los alimentos, que de acuerdo a lo presentado por el Departamento Nacional de Estadística en la ciudad de Tunja disminuyó ostensiblemente, con -0.90 por lo que el costo de vida de los habitantes fue mejorando, dado que la mayoría de las familias, invierten sus recursos, principalmente, en comida para el hogar.
Ahora bien, en contraparte, se tiene el costo de los combustibles y del transporte, puesto que con el alza que se viene presentando en la gasolina ha aumentado el valor del transporte, y esto a su vez redunda en un aumento de los gastos en el día a día de los tunjanos, y es allí donde se debe evaluar el qué hacer. Hay que recordar que de acuerdo a lo dicho por el Gobierno Nacional el precio del galón de gasolina terminará el año cerca a los 20 mil pesos.
Si bien es cierto, el costo del combustible que va en aumento, y la grave situación del gremio constructor, hacen que el futuro cercano no se vea tan alentador, consideran los expertos que se puede hacer un enfoque de estrategias que permita mitigar el costo de vida alto.
Finalmente, hay que recordar que en el año 2022 el costo principal o el factor principal que aumentó el costo de vida en la ciudad fueron los alimentos que a raíz de varios ítems fueron subiendo su precio y afectando directamente a las familias, especialmente a las más desfavorecidas porque como ya se explicó, se prioriza el dinero en comida dentro de los hogares colombianos.
Según manifiesta Jacinto Pineda, analista y estadista, este año el item que ha aumentado considerablemente es el del combustible, pero si bien es cierto el Gobierno recordó que en época de pandemia se congelaron los precios para beneficiar a los ciudadanos, ahora se debe nivelar esa ‘deuda’ para no desfinanciar problemas sociales. «No se puede sacrificar un problema para los más pobres a cambio de subsidiar a alguien que tiene el dinero para tener un vehículo», explicó Pineda.
