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agosto 11, 2026

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Enfermeras batallando contra el COVID-19

A diario, medios de comunicación informan de la creciente cantidad de casos de COVID-19 en cifras que se han convertido en parte del ‘paisaje’ de la pandemia, pero que poco se conduele de las historias humanas que se dan alrededor de la crisis.

El personal de salud hace parte de la primera línea de atención al COVID-19, la misma que a diario asume la tarea de atender pacientes y salvar la mayor cantidad de vidas posibles.

En medio de la romantización del supuesto llamado heroísmo en el que los han encasillado, sus historias se diluyen en la inmediatez de la pandemia. Hoy en UHN enfermeras cuentan su experiencia atendiendo la emergencia: la estigmatización que han vivido, los casos de contagio, historias que han conocido y los retos a los que se enfrentan a diario con una enfermedad nueva para todos.

Impactante relato de una enfermera que lucha contra el Covid-19 - El Diario

Varias de ellas pidieron reserva de su identidad, pero lo que sí se puede decir en este informe especial es que contamos con la participación de profesionales de Tunja, Duitama y Sogamoso.

Desde el inicio

Desde enero, el personal de salud ha tenido que enfrentarse a un trabajo completamente nuevo en el que la actualización debe ser diaria. «Así como la comunidad se ha tenido que adaptar a una nueva vida, nosotras también lo hemos hecho y con las novedades científicas se nos obliga a una mayor capacitación que con gusto lo hacemos, pero que dificilmente es reconocida por una sociedad que se ha vuelto indolente», indicó una de las enfermeras consultadas por UHN.

Este y muchos esfuerzos diarios no tienen la compensación que el personal esperaría, pues agresiones y señalamientos que los responsabilizan de tragedias se han convertido en el pan de cada día. «Hay personas que no entienden que no somos Dios y que hacemos lo posible por sanar, que muchas veces hay irresponsabilidad personal de los pacientes y sus familiares, que esos actos de indisciplina social los llevan a estar en condiciones graves y que nosotros lo que hacemos es remediarlo. Entendemos lo difícil que puede ser esto, pero también necesitamos comprensión, ya que actuamos en la medida de nuestras posibilidades científicas y humanas, y a pesar de eso seguimos trabajando y seguimos al frente de estos procesos».

Atención respiratoria

Paola Cely López es enfermera del hospital Regional de Sogamoso y se encuentra brindando atención a sintomáticos respiratorios que a diario llegan al centro asistencial.

«Todo el personal, desde que llega cada paciente, está a su servicio y el de su familia, porque detrás de cada persona hay un grupo de dolientes que también debemos atender y en ese sentido no es fácil tener que afrontar los dos escenarios y los dos retos», dijo la profesional.

Y es que Paola cuenta que el exceso de mitos alrededor de lo que pasa en los centros asistenciales impide que muchas personas acudan a tiempo a revisión médica lo cual tiene como consecuencia que se agrave la situación de los pacientes y los familiares inicien a agredir al personal de salud, el mismo que a diario sacrifica su vida y familia por atender la crisis.

«En mi caso soy mamá, tengo dos hijos y me he tenido que alejar de ellos. A mi lado hay más enfermeras con situaciones similares y que además no tienen quién las apoye con sus pequeños para la educación en casa. Hay muchas que tienen que hacer enormes desplazamientos de la casa a sus trabajos, son muchos sacrificios. Pero vemos a diario situaciones que nos generan frustración, personas que no tienen responsabilidad social, que creen que esto es falso y no se cuidan o van a farmacias a preguntar por remedios, se automedican, creen que si van a un hospital se contagian y cuando llegan a atención muchas veces ya es tarde», agregó la enfermera.

Según Cely López el mayor respaldo que han encontrado es la fuerza sindicalista de trabajadores de salud como la Asociación Nacional de Enfermeras de Colombia que además de acompañarlas para garantías laborales ha prestado trabajos de capacitación.

La importancia de la enfermera en época de COVID-19 | Clínica Corachan

Familias contagiadas

La falta de conciencia ciudadana, acompañada de la escasez de campañas pedagógicas sobre las medidas de protección y el pánico generalizado, ha hecho que la situación se agudice afectando al personal de salud, situación que se ve reflejada en casos de familias enteras contagiadas y hospitalizadas por COVID-19. Por lo anterior, dentro del análisis del personal, la nueva apertura complicará aún más esta situación.

«Hace unos días conocí un caso. Un joven que durante ocho días registró tos y picos de fiebre, pero acudió a remedios caseros. En ese proceso decidió irse a la casa de la mamá, una mujer de 75 años quien también empezó a tener síntomas, pero la familia decidió llevarla a una droguería para automedicarse. El papá del joven, de 75 años, y una hermana de 42 igualmente se contagiaron. Todos actualmente están hospitalizados porque la enfermedad se les salió de las manos. Aquí sobrevivirán quienes entiendan qué es COVID, que esto no es un juego. Pero si seguimos con este tipo de actuaciones no vamos a dar a basto para atender», contó a UHN otra de las enfermeras que a diario atiende la pandemia.

Enfermeras contagiadas

UHN conoció dos casos de enfermeras que pese a tener todos los elementos de protección terminaron contagiadas de Covid-19.

Fotos. La conmovedora reacción de enfermeros en Italia por Covid-19

Un primer caso se registró en medio de un brote confirmado en un centro de salud de Tunja.

Rechazada, encerrada en su casa, sin poder ingresar alimentos y solo con una rejilla que la comunicaba con el exterior, esa fue la experiencia de una enfermera. «Donde vivo no me dejaban ni asomar a la puerta. Los alimentos los recibía por la rejilla y las agresiones eran terribles. Sin embargo, eso no me hizo pensar en renunciar a lo que hago, yo amo mi profesión, yo amo ser enfermera y confío en que las personas entiendan que nuestra vocación de servicio es superior a muchas cosas y que lo que hacemos a diario es complejo, pero necesario para atender la realidad actual. Tenemos que hacerlo o si no las fatalidades serán muchas más».

Un segundo testimonio conocido, detalla lo difícil que es para una madre y enfermera terminar contagiada. «14 días de encierro, de no ver a mis hijas, de preguntarme sobre cómo me contagié, de ver a mi esposo a través de un vidrio. Todos los días fueron de estar escuchando el llanto de mis familiares, asustados por lo que podía ser mi suerte. Hoy termino mi aislamiento y por fortuna lo logré superar sin dificultad. Desde acá uno también piensa en las familias que no pueden tener ningún tipo de contacto por esta enfermedad, en la marca mental que esto genera y que en muchos casos ni siquiera se puede afrontar».

Ellas coinciden en que lamentablemente los casos de contagio en personal de salud e incluso sus muertes se han quedado en cifras que suman a diario, pues son las familias y compañeros de trabajo quienes sufren estas tragedias y muy pocos los pacientes que agradecen o lamentan sus nuevas condiciones.

Resiliencia

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Para quienes no se han contagiado, el miedo persiste a diario por lo que durante todos estos meses han estado alejados de sus familias, mientras también consuelan a quienes pierden a sus seres queridos en estas difíciles circunstancias.

«Llevo cinco meses sin poder abrazar a mi mamá, ni a mi Nana, porque son adultas mayores y entiendo que no las puedo poner en riesgo. Hoy entendemos la importancia de un abrazo que no podemos dar porque si lo hacemos no sabemos si podemos afectar a quien está a nuestro lado. El tiempo con nuestras familias se ha hecho más corto porque estamos salvando vidas, como es nuestra obligación», son las palabras de Patricia Cardozo, enfermera y defensora de derechos humanos.

Patricia dice que lo que para muchos son cifras que suman a diario de lo que pasa en el país y se informa todas las tardes, para quienes trabajan en salud se convierte en lágrimas, frustración, rabia, dolor y un sinnúmero de sentimientos que se dan alrededor de cada paciente que muere o que no avanza con éxito en su estado de salud. Para muchas enfermeras, al final de esta emergencia quedará un aprendizaje más humano que científico.

«Nosotras somos la compañía y el consuelo de muchas familias, de muchos pacientes que padecen COVID y eso nos ha llamado a ser más humanas, más comprensivas, más cercanas. Hay días que todo eso carga y tengo que detenerme, he llorado hasta por 20 minutos seguidos, esto no es fácil y por eso necesitamos el apoyo de toda la ciudadanía».

El mensaje

El mensaje de las enfermeras es que la población tenga en cuenta que este virus no ha pasado, que cada acto que se haga hoy puede ser una tragedia familiar de mañana y que sobre todo se pongan en los zapatos del personal de salud que a diario pone su vida al servicio de toda la comunidad.

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