Cada 4 de marzo se conmemora el Día Mundial contra la Obesidad, que busca sensibilizar sobre los riesgos para la salud de una dieta rica en grasas y azúcares, así como promover hábitos saludables.
Según www.mayoclinic.org, la obesidad es una enfermedad compleja que consiste en tener demasiada grasa corporal que aumenta el riesgo para muchas otras enfermedades y problemas de salud. Estos pueden incluir enfermedades cardíacas, diabetes, presión arterial alta, colesterol alto, enfermedad hepática, apnea del sueño y determinados tipos de cáncer.
“A menudo, la obesidad es el resultado de factores hereditarios, fisiológicos y ambientales, combinados con la alimentación, la actividad física y las opciones de ejercicio”, afirma la organización.
Según un estudio publicado por “The Lancet”, más de 1.000 millones de personas (niños, adolescentes y adultos) en el mundo viven ya con obesidad, es decir, una de cada ocho personas. Además, el 43 % de los adultos tiene sobrepeso.
Y de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, este problema es el responsable de 41 millones de muertes anuales y es la principal causa de fallecimientos por Enfermedades Crónicas no Transmisibles.
Estas son algunas recomendaciones que entregan los expertos para prevenir la obesidad:
Mantener un estilo de vida activo: Realizar ejercicio regularmente. Caminar, nadar, andar en bicicleta o practicar deportes.
Alimentación saludable: Consumir una dieta equilibrada. Incluir frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras y grasas saludables. Evitar los alimentos ultraprocesados, ricos en azúcares y grasas saturadas.
Controlar las porciones: Prestar atención al tamaño de las porciones. Comer lentamente y escuchar las señales de saciedad del cuerpo.
Beber suficiente agua: La hidratación es esencial para el funcionamiento adecuado del cuerpo. Evitar las bebidas azucaradas y el exceso de alcohol.
Descansar bien: El sueño adecuado es crucial para mantener un peso saludable. La falta de sueño puede afectar las hormonas del hambre y el metabolismo.
Manejo del estrés: El estrés crónico puede contribuir al aumento de peso. Encontrar técnicas de relajación como la meditación, el yoga o la respiración profunda.
Consulta a profesionales: Si hay sobrepeso u obesidad, buscar ayuda de un médico, nutricionista o psicólogo. El tratamiento integral es fundamental para abordar esta condición.
Imagen tomada de: rionegro.com.ar
